Quito, Ecuador – El Gobierno de Ecuador anunció ayer, durante el XXI Encuentro Anual de Petróleo y Gas (ENAEP 2026), la principal cumbre de la industria petrolera y gasífera del país, que en diciembre de 2026 lanzará una licitación de bloques petroleros ubicados en zonas remotas de la Amazonía. El anuncio se produjo pese a que el Gobierno no cumplió su propio cronograma previsto anteriormente para 2026 y frente a un pronunciamiento conjunto de siete nacionalidades indígenas que rechazan las propuestas Ronda Suroriente y Ronda Subandina y advierten a empresas e inversionistas sobre los riesgos de impulsar actividades de extracción petrolera en sus territorios.
Los bloques propuestos, ubicados en el sureste de la Amazonía ecuatoriana, cerca de la frontera con Perú, se superponen con los territorios de estas siete nacionalidades indígenas, que señalan que los planes del Gobierno enfrentan décadas de oposición, altos costos de desarrollo, retornos inciertos y significativos riesgos legales, operativos y ambientales. Aún no está claro si finalmente se lanzará una o ambas rondas.
El ministro de Energía y Medio Ambiente, Juan Carlos Blum, hizo el anuncio, añadiendo que la administración del presidente Daniel Noboa espera una inversión estimada de 1 millones de dólares estadounidenses. Se prevé que la adquisición de los derechos de licitación se realice en febrero de 2027, que las ofertas se reciban en el segundo trimestre del año y que los contratos se firmen en diciembre de 2027.
El anuncio de diciembre representa el capítulo más reciente de un esfuerzo de décadas de sucesivos gobiernos por abrir el centro y sur de la Amazonía ecuatoriana a la extracción a gran escala, un intento que se ha enfrentado repetidamente a la resistencia organizada de las nacionalidades indígenas cuyos territorios están en juego. La Ronda Surorientecomprende 14 bloques (70, 71, 72, 73, 76, 77, 78, 80, 81, 82, 84, 85, 86 y 87) y elRonda Subandina comprende 14 bloques (70, 71, 72, 73, 76, 77, 78, 80, 81, 82, 84, 85, 86 y 87), mientras que la Ronda Subandina comprende cuatro bloques (20, 22, 28 y 29). En conjunto, los 18 bloques abarcan aproximadamente tres millones de hectáreas, gran parte de ellas en bosques remotos y sin carreteras.
La historia ofrece un precedente revelador. Cuando el Gobierno lanzó la XI Ronda Petrolera en 2012, ofreciendo 13 bloques en el centro y sur de la Amazonía, las organizaciones indígenas se movilizaron en Quito y rechazaron los esfuerzos gubernamentales para promocionar la ronda en eventos de la industria en Houston, Calgary y París. A pesar de una campaña internacional para atraer inversionistas, solo tres de los 13 bloques recibieron ofertas. No se llegó a perforar ni un solo pozo exploratorio.
“Los sucesivos gobiernos siguen presentando prácticamente los mismos bloques petroleros bajo nuevos nombres y ofreciéndolos a los inversionistas como una nueva oportunidad”, señaló Kevin Koenig, director de Clima, Energía e Industrias Extractivas de Amazon Watch. “El anuncio de ayer no cambia nada sobre el terreno. Las nacionalidades indígenas se han opuesto durante décadas a la extracción petrolera en estos territorios, las rondas anteriores no dieron los resultados prometidos y los obstáculos fundamentales siguen presentes. Los inversionistas deberían preguntarse por qué y examinar cuidadosamente esta historia antes de hacer una apuesta de este tipo”.
Las rondas propuestas abrirían algunos de los bosques más intactos de la Amazonía a nuevas actividades de extracción, en un momento en que el bioma amazónico ya ha alcanzado un punto de inflexión ecológico. Nuevas perforaciones e infraestructura impulsarían la deforestación y fragmentación de los bosques, aumentarían las emisiones de gases de efecto invernadero, liberarían carbono almacenado y debilitarían uno de los sumideros de carbono más importantes del planeta. Las operaciones petroleras también aumentarían los riesgos de derrames, contaminación y afectaciones a la salud de las comunidades indígenas, profundizando el legado de décadas de destrucción de la industria petrolera en la Amazonía ecuatoriana.
Gran parte de la expansión propuesta se superpone con territorios indígenas cuyos pueblos han rechazado reiteradamente las actividades extractivas y han reivindicado sus derechos a la autodeterminación y al Consentimiento Libre, Previo e Informado, condiciones que generan importantes riesgos legales, operativos, financieros, ambientales y reputacionales para cualquier empresa que ingrese a los bloques propuestos.
Líderes indígenas señalan que el anuncio de ayer confirma que el Gobierno no ha abandonado sus planes, pero que su oposición se mantiene igualmente firme. Las siete nacionalidades exigen al Gobierno ecuatoriano cancelar la Ronda Suroriente y Ronda Subandina, respetar las decisiones territoriales de las nacionalidades y su derecho al Consentimiento Libre, Previo e Informado; apoyar alternativas lideradas por ellos mismos y una transición justa que permita dejar atrás los combustibles fósiles.
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