Se espera que el miércoles se produzca un hito importante en un proyecto minero muy controvertido en la selva amazónica brasileña, operado por la empresa canadiense Belo Sun, cuando un tribunal brasileño decida si ratifica una decisión que podría impulsar el proyecto.
El tribunal de Brasilia determinará si el gobierno federal o el estado norteño de Pará, donde se proyecta construir la mina, tiene autoridad para otorgar las licencias ambientales para el proyecto.
Desde 2012, Belo Sun ha intentado establecer la mina de oro Volta Grande a orillas del río Xingu, en el estado de Pará. El emplazamiento se encuentra a unos 20 kilómetros (12.4 millas) de Belo Monte, la tercera represa hidroeléctrica más grande del mundo, cuyas operaciones han reducido el caudal del río y afectado gravemente a las comunidades locales.
Esto es lo que debes saber sobre el caso y lo que sucederá a continuación:
Dónde se ubica el proyecto minero y cómo impactaría en el Amazonas.
Se prevé que la mina Volta Grande sea el mayor yacimiento de extracción de oro de la Amazonía brasileña.
Según un estudio de viabilidad de 2015 presentado por Belo Sun, la empresa pretende extraer 3.52 millones de onzas de oro en 17 años, excavando más de 600 millones de toneladas de material. La mina abarcaría 24 kilómetros cuadrados (9.2 millas cuadradas) y afectaría a 125 hectáreas (309 acres) de la selva amazónica.
Una evaluación independiente realizada en 2021 por científicos de la Universidad de São Paulo y la Universidad del Amazonas concluyó que el proyecto era demasiado arriesgado y debía ser rechazado.
La principal preocupación del informe era la presa de relaves propuesta, diseñada para almacenar desechos mineros directamente sobre un canal de agua cerca del río Xingu. Los científicos afirmaron que cualquier falla en la presa podría verter desechos tóxicos rápidamente al río, amenazando a las comunidades indígenas y ribereñas, así como al ecosistema.
Según la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), la mina también desplazaría a 813 familias. Estas poblaciones, ya gravemente afectadas por las sequías tras el proyecto Belo Monte, podrían sufrir daños adicionales. La represa de Belo Monte ha reducido el caudal en el tramo del río Xingu donde se ubica el proyecto Belo Sun.
Citando un análisis de la organización sin fines de lucro Amazon WatchSegún estimaciones de la fiscalía, la mina Volta Grande sería responsable de unas emisiones totales de aproximadamente 3.7 millones de toneladas de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Esta estimación se basa en la emisión de una tonelada de dióxido de carbono por cada 28 gramos de oro extraído.
Por qué ha sido objeto de controversia
La concesión de licencias a Volta Grande ha enfrentado oposición desde el principio.
En 2013, la fiscalía intentó detener el proceso alegando falta de consulta adecuada con las comunidades indígenas afectadas. En 2017, el pleno de un tribunal federal dio la razón a la fiscalía, exigiendo la aprobación del gobierno federal y una consulta formal con las comunidades indígenas antes de que el proyecto pudiera seguir adelante.
Sin embargo, en 2025, los magistrados revocaron esa decisión y devolvieron las licencias al estado de Pará. La fiscalía apeló, argumentando que la reciente decisión equivalía a un nuevo juicio. El tribunal dictaminará sobre la apelación el miércoles.
En diciembre pasado, las comunidades indígenas Juruna y Arara del Xingu publicaron una carta abierta en la que afirman que nunca han dado su consentimiento al proyecto, tal como lo exige el fallo de 2017. En un comunicado compartido con Associated Press, Belo Sun declaró que ha llevado a cabo la debida consulta con las comunidades indígenas, respetando los protocolos establecidos por las comunidades afectadas y bajo la supervisión de las autoridades.
Los fiscales federales argumentaron que el gobierno brasileño —y no el gobierno local de Pará— debería aprobar el proyecto debido a sus repercusiones a nivel nacional. El proyecto afectaría territorios indígenas, que son competencia federal, impactaría el río Xingu —una vía fluvial federal— y, además, afectaría la represa hidroeléctrica de Belo Monte, construida por el gobierno federal.
“Desde el principio, como hicimos en Belo Monte, hemos argumentado que la concesión de licencias está bajo jurisdicción federal porque afecta a tierras indígenas y a un río federal”, dijo el fiscal federal Felício Pontes Jr., quien trabaja en el caso.
Añadió que los impactos acumulativos de la represa hidroeléctrica son un tema central. Los tribunales brasileños ya han determinado que los impactos de Belo Monte fueron mucho mayores de lo proyectado inicialmente.
En fallos recientes, los tribunales han ordenado indemnizaciones para las comunidades afectadas y han exigido a Norte Energia, la empresa que opera la represa, que proporcione agua potable a las familias cuyas fuentes naturales se secaron, así como que revise la cantidad de agua que desvía del río Xingu para hacer funcionar sus turbinas.
“Esto podría generar un conflicto importante si no existe una única autoridad que autorice ambos proyectos, dados los impactos que un proyecto tiene sobre el otro”, dijo el fiscal.
Qué pasa después
Si el tribunal decide devolver el caso al gobierno federal, esta decisión podría invalidar las licencias ambientales otorgadas a Belo Sun en 2025 por el estado de Pará. En cualquier caso, las partes aún pueden presentar recursos. Otros litigios que cuestionan el proyecto también están pendientes ante los tribunales.
Antes de la votación, Belo Sun anunció el inicio de nuevos estudios técnicos para el proyecto Volta Grande. El 12 de mayo, la compañía informó que había contratado a una consultora minera para revisar y actualizar los estudios técnicos de la Licencia de Instalación. El objetivo es identificar mejoras, detallar las actualizaciones del estudio de factibilidad definitivo y desarrollar un plan de proyecto por fases. Belo Sun prevé completar esta etapa para el tercer trimestre de 2026.
Belo Sun afirmó que la mina Volta Grande sigue sujeta a la obtención de licencias ambientales por parte de las autoridades reguladoras y judiciales competentes de Brasil.




