Nueva York, NY – Organizaciones indígenas de toda la Amazonía y América Latina han Emitieron una comunicación conjunta a los organismos de las Naciones Unidas. Advierten que la rápida expansión del crimen organizado y las economías ilícitas está provocando un empeoramiento de la crisis de derechos humanos, seguridad y medio ambiente en sus territorios. Subrayan que esta expansión está directamente vinculada a las economías extractivas, la débil protección estatal y, en algunos casos, la complicidad directa o indirecta del Estado.
Las organizaciones exigen medidas urgentes a la comunidad internacional, ya que los pueblos indígenas siguen enfrentando esta crisis sin un apoyo significativo. Al mismo tiempo, reivindican su papel no como víctimas, sino como autoridades políticas con sistemas de gobernanza probados, capaces de proteger tanto a sus comunidades como a la Amazonía.
La llamada se produce junto con un nuevo informe, La Amazonía bajo asedio: cómo el crimen y la militarización amenazan a los pueblos indígenas, que documenta cómo las redes criminales están consolidando el control territorial, intensificando la violencia y socavando la gobernanza indígena en toda la región.
El crimen organizado impulsa una crisis regional.
El informe concluye que la Amazonía se ha convertido en un centro clave para el crimen organizado transnacional, donde la minería ilegal, el narcotráfico, la tala ilegal y otras economías ilícitas operan como sistemas interconectados que controlan la tierra, los recursos y las poblaciones.
En toda la región, grupos criminales están estableciendo sistemas de gobierno paralelos que desplazan la autoridad indígena. Las comunidades se enfrentan a la violencia, el desplazamiento forzado y las amenazas contra sus líderes. Las respuestas militares del Estado no abordan las causas profundas y, de hecho, aumentan los riesgos para las comunidades.
Estas dinámicas representan una amenaza directa no solo para los pueblos indígenas, sino también para la estabilidad climática mundial, dado el papel ecológico desproporcionado que desempeña la Amazonía.
Líderes indígenas alzan la voz
Los líderes de las principales organizaciones indígenas hicieron hincapié en que las soluciones deben centrarse en los derechos, la gobernanza y la participación de los pueblos indígenas.
El vicepresidente de COICA, Jamner Manihuari, en representación de los pueblos indígenas de la cuenca del Amazonas, declaró:
“La expansión del crimen organizado en la Amazonía no es solo un problema de seguridad, sino un ataque directo contra nuestros territorios, nuestros sistemas de gobierno y nuestra propia supervivencia como pueblos. Los pueblos indígenas no somos meras víctimas; resistimos y tenemos soluciones. Somos esenciales para la protección de la Amazonía y debemos ser reconocidos como tales.”
La vicepresidenta de la CONAIE, Ercilia Castañeda, afirmó:
“La militarización no ha traído seguridad a nuestros territorios. Por el contrario, ha profundizado la violencia y la exclusión. Los Estados deben ir más allá de los enfoques represivos y garantizar la participación de los pueblos indígenas en las decisiones que afectan la tierra, el agua y la vida.”
Miguel Guimaraes, Vicepresidente de AIDESEP (Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana) afirmó:
Nuestras comunidades se enfrentan a la presión combinada del narcotráfico, la minería ilegal y una respuesta estatal que no ha abordado las causas profundas de estos problemas. Por ello, hacemos un llamado a la comunidad internacional, especialmente a los países importadores, para que cambien de rumbo. Fortalecer nuestros medios de subsistencia y sistemas de gobernanza territorial es fundamental para detener la expansión del crimen organizado en la Amazonía.
Herlin Odicio, Vicepresidente de ORAU (Organización Regional AIDESEP Ucayali) dijo:
“Las patrullas indígenas, la vigilancia comunitaria y el conocimiento ancestral ya protegen nuestros territorios. Lo que necesitamos es reconocimiento, protección y apoyo. Sin esto, no habrá solución militar a la expansión del crimen organizado en nuestros territorios.”
Un llamado a un cambio urgente y estructural.
En su comunicación a los Estados Miembros de la ONULa Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y el Foro Permanente, junto con organizaciones indígenas, exigen un cambio fundamental en las respuestas mundiales al crimen organizado en la Amazonía, alejándose de los enfoques militarizados que no han logrado brindar seguridad y dirigiéndose hacia estrategias basadas en los derechos, la gobernanza y el liderazgo indígenas.
Ellos instan:
- Respuestas basadas en los derechos que eviten la militarización y, en cambio, promuevan soluciones fundamentadas en los derechos humanos, la gobernanza territorial y la participación efectiva.
- Reconocimiento de los pueblos indígenas como actores centrales en la seguridad territorial y la protección del medio ambiente.
- El establecimiento de un mecanismo específico de las Naciones Unidas para el diálogo y la consulta sobre los impactos de la delincuencia organizada, incluso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Delincuencia Organizada Transnacional.
- La plena inclusión de las perspectivas indígenas en los marcos y políticas anticorrupción que abordan los delitos ambientales.
“La seguridad en la Amazonía no puede imponerse desde fuera”, afirma la coalición. “Debe construirse con los pueblos indígenas, basándose en nuestros derechos, nuestros sistemas de gobernanza y nuestra relación con nuestros territorios”.
Un momento crítico para el Amazonas
A medida que el crimen organizado se expande por la Amazonía, los pueblos indígenas siguen liderando los esfuerzos en primera línea para defender los bosques, la biodiversidad y la estabilidad climática global. (reporte) Deja claro que apoyar estos esfuerzos no es opcional, sino esencial. Sin medidas urgentes, la convergencia del crimen organizado, la destrucción ambiental y las respuestas militarizadas seguirá agravando una crisis con consecuencias globales.




