En el Día Internacional de la Mujer, mujeres indígenas de toda la Amazonía ecuatoriana viajaron a pie, en coche y en canoa hasta Puyo con una única demanda unificada: No más petróleo en la Amazonía.
Una marcha en defensa de la vida
La marcha se produjo en un momento crítico. El gobierno de Ecuador impulsa dos subastas de petróleo que abrirían selvas tropicales vírgenes y sin carreteras a la extracción industrial, a pesar de las advertencias de los pueblos indígenas, los científicos climáticos y la sociedad civil. Con la selva amazónica acercándose a un punto de inflexión ecológico, las consecuencias de la expansión de las operaciones petroleras se extienden mucho más allá de las fronteras de Ecuador.
Para las mujeres que marcharon en Puyo, la amenaza no es abstracta. La extracción de petróleo contamina los ríos de los que dependen sus comunidades para obtener agua potable, pescar y alimentarse, lo que provoca enfermedades en sus hijos y familias. Las industrias extractivas generan violencia contra las mujeres y las niñas, y donde se extrae petróleo, la carga de subsistir recae con mayor dureza sobre las mujeres.
La selva tropical habla con la voz de una mujer.
Una pancarta de la marcha lo resumía a la perfección: “La selva habla en voz de mujer”. La selva tropical habla con la voz de una mujer.
Las mujeres amazónicas se encuentran entre las defensoras más eficaces de la selva. Poseen un conocimiento ancestral de sus territorios. Organizan a sus comunidades, documentan las violaciones y llevan sus demandas a los espacios de toma de decisiones nacionales e internacionales, a menudo con gran riesgo personal. Su liderazgo es fundamental para la defensa de la Amazonía.
Amazon Watch Apoyamos a las mujeres defensoras.
A través de nuestro programa Mujeres Defensoras, Amazon Watch Trabaja en solidaridad con las mujeres líderes indígenas de toda la Amazonía, amplificando sus demandas a nivel internacional, apoyando una respuesta rápida cuando se enfrentan a la criminalización o la violencia, y destinando recursos a iniciativas lideradas por mujeres que construyen alternativas económicas y de salud a la explotación extractiva.
Las mujeres que marcharon en Puyo el 8 de marzo forman parte de un movimiento más amplio que se niega a aceptar el sacrificio de sus territorios, sus ríos y su futuro. Sus voces merecen ser escuchadas mucho más allá de las calles de Ecuador.




