Oakland, CA - Amazon Watch Expresa profunda preocupación por la creciente criminalización y acoso del movimiento indígena y las organizaciones sociales en Ecuador. En las últimas semanas, las autoridades han iniciado procesos penales contra voces críticas, incluyendo a Rafael Negrete, presidente del MICC, y miembros de su comunidad. Al mismo tiempo, los legisladores impulsan leyes que amplían los poderes de vigilancia sin control, interfieren con la sociedad civil y debilitan las protecciones ambientales.
Según información pública e informes de organizaciones de derechos humanos, estas acciones forman parte de un patrón más amplio que incluye el descrédito público de la Corte Constitucional, el uso excesivo de la fuerza, la criminalización de defensores ambientales, solicitudes masivas y repentinas de información de más de cuatrocientas organizaciones en una sola demanda, y el congelamiento de cuentas bancarias de defensores y colectivos comunitarios. Estas medidas ponen en peligro su trabajo y sus medios de vida. Al mismo tiempo, los periodistas han sido objeto de ataques, y las nuevas regulaciones están perjudicando desproporcionadamente a la niñez y la juventud indígenas y afrodescendientes.
En las últimas horas, nos enteramos del trágico asesinato de Efraín Fueres, miembro de la comunidad indígena de Cotacachi, durante la represión estatal de las protestas en curso. Expresamos nuestra solidaridad y nuestras más sinceras condolencias a su familia, comunidad y al Movimiento Indígena Ecuatoriano. Nos unimos a las organizaciones nacionales de derechos humanos para exigir una investigación urgente, independiente y transparente para identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia.
También nos alarman los informes sobre nuevas investigaciones contra defensores, incluyendo a decenas de indígenas y miembros de la sociedad civil, acusados de enriquecimiento privado injustificado. Estas acciones socavan la libertad de expresión, reunión, organización y el derecho a la protesta, todos derechos consagrados en la Constitución y la legislación nacional del Ecuador. Todo defensor tiene derecho a actuar sin represalias, como se reconoce en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Defensores de los Derechos Humanos, el Acuerdo de Escazú y el Convenio 169 de la OIT.
Hacemos un llamado al gobierno ecuatoriano a:
- Adoptar medidas inmediatas y efectivas para poner fin a la persecución penal, administrativa y financiera, incluido el levantamiento de las congelaciones de cuentas bancarias que afectan a los defensores en todo el país.
- Garantizar la independencia judicial y dejar de estigmatizar a la Corte Constitucional y sus jueces.
- Revisar y, de ser necesario, modificar o derogar las leyes y medidas administrativas que socavan los derechos fundamentales, garantizando que las políticas de seguridad, vigilancia o regulación no limiten la labor legítima de la sociedad civil ni reduzcan el espacio cívico.
- Garantizar la protección integral de las comunidades y personas defensoras, investigar el uso excesivo de la fuerza y garantizar que la protesta pacífica no sea criminalizada ni reprimida.
- Cumplir plenamente con sus obligaciones internacionales en materia de derechos de los Pueblos Indígenas, establecidas en el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Acuerdo de Escazú, garantizando el acceso a la información, la participación y la justicia ambiental.
Amazon Watch Reafirma su compromiso de apoyar a los pueblos y organizaciones que defienden sus derechos. Guiados por los principios de no injerencia, consentimiento y seguridad, seguiremos denunciando estas violaciones ante los mecanismos internacionales de derechos humanos.
Hacemos un llamado a la comunidad internacional –incluidos los procedimientos especiales de la ONU, las organizaciones de la sociedad civil, los sindicatos, los colectivos campesinos y las redes de derechos humanos– a expresar su solidaridad con Ecuador, en particular con los defensores que son objeto de criminalización y represión.
Defender la tierra, el agua y la vida es un derecho legítimo y protegido. Nunca debe dar lugar a represalias ni restricciones.





