
A:
Iván Duque, presidente de la República de Colombia
Antonia Urrejola, Presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Francisco Cali Tzay, Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Naciones Unidas
Mary Lawlor, relatora especial sobre la situación de la defensora de derechos humanos
El 20 de abril, Sandra Liliana Peña Choqué, gobernadora de la Reserva La Laguna en Siberia del municipio Caldono en el departamento del Cauca, fue cobardemente asesinada en su domicilio. Sandra Liliana lideró enfáticamente las asambleas y autoridades tradicionales decididas a autogobernar su territorio ancestral, el cual fue gravemente atacado por actores armados regulares e irregulares que intentaron hacerse con el control a través de estrategias de desplazamiento y otros métodos.
Los firmantes de esta solicitud de actuación urgente observan con gran preocupación que no se trata de un acto aislado. No solo las instituciones relevantes contaron con suficiente información sobre los riesgos que enfrenta Sandra Liliana, los cuales fueron presentados reiteradamente durante espacios dentro de la Minga Nacional por la Vida y otras reiteradas solicitudes, quejas y demandas, sino sobre todo porque en Colombia solo este año 52 líderes y han sido asesinadas defensoras y defensores de derechos humanos (18 de ellos indígenas y más de 1,166 desde que se firmaron los Acuerdos de Paz según Indepaz. A pesar de ello, el gobierno del presidente Duque no había implementado medidas mínimas para su protección.
A lo largo de este año, organizaciones indígenas y de derechos humanos han denunciado el significativo incremento de incidentes armados narcoparamilitares en territorios indígenas que provocan, entre otras consecuencias, desplazamiento, confinamiento, reclutamiento y exterminio de indígenas. Esta es la realidad presente en varios territorios indígenas del país, y de manera particularmente aguda y sistemática en la región del Cauca.
Por ello, nos hacemos eco de sus demandas al gobierno nacional “para que atienda esta situación de manera inmediata, ya que la omisión es un acto que contribuye al genocidio de los pueblos indígenas; y que la alternativa no es más militarización sino el fortalecimiento de los Gaurds Indígenas autónomos, el establecimiento del diálogo entre autoridades estatales e indígenas y la implementación de los Acuerdos de Paz ”.
Ante los crecientes actos de violencia contra miembros de pueblos indígenas, defensores de derechos humanos, líderes sociales y firmantes de los Acuerdos de Paz es de máxima prioridad que el Estado colombiano adopte medidas urgentes e integrales para fortalecer los sistemas orientados a la prevención de la violencia. y la protección de estos colectivos, así como el avance de la debida diligencia en la investigación de los delitos cometidos en su contra. En particular, es urgente el establecimiento e implementación de medidas de protección adecuadas en coordinación con las autoridades indígenas del Cauca, y la ejecución de medidas de protección espiritual y física para armonizar y prevenir las variadas violaciones a los derechos humanos que amenazan sus territorios y supervivencia.
Por lo tanto, exigimos que el Presidente Duque, en cumplimiento de las obligaciones nacionales e internacionales, garantice la implementación de los Acuerdos de Paz para que existan condiciones en Colombia para defender los derechos humanos y los derechos de las comunidades indígenas y garantizar el trabajo de defensores y líderes como Sandra Liliana. que dentro de su autoridad desarrollen acciones legítimas para la protección y seguridad de sus territorios, muchas veces ante la ausencia estructural del Estado, el incumplimiento sistemático del acuerdo y la militarización de sus territorios.
En relación con el asesinato de Sandra Liliana exigimos que la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y otros organismos encargados de la investigación de este asesinato determinen con diligencia a los responsables de los delitos materiales e intelectuales y los imputen en consecuencia. , con el objetivo de que este hecho no se agregue a la lista de cientos de asesinatos de líderes indígenas del Cauca que permanecen en la impunidad. Al mismo tiempo, es imperativo que se adopten medidas urgentes y culturalmente apropiadas para evitar delitos similares.
Elevamos este conocimiento de la situación actual a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de las defensoras y defensores de derechos humanos requiriendo su inmediata intervención en cumplimiento. con su mandato. En particular, recordar al Estado colombiano su obligación de brindar un ambiente libre de hostilidades y el respeto a las libertades fundamentales de las defensoras y defensores de derechos humanos y líderes sociales en el marco de la implementación de los Acuerdos de Paz para que puedan realizar libre y eficazmente su labor. , y de las implicaciones internacionales que conlleva la omisión de esta obligación.
A la familia de Sandra Liliana, su comunidad, la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, la Guardia Indígena, el Consejo Regional Indígena del Cauca y todas y cada una de las comunidades indígenas de los pueblos Nasa, hacemos llegar nuestro más sentido pésame, nuestra solidaridad y nuestro acompañamiento ante los graves incidentes y continuas amenazas que enfrenta.





