Quito, Ecuador - En respuesta a la crisis de salud global relacionada con la pandemia del coronavirus, ayer organizaciones indígenas y de derechos humanos en Ecuador enviaron una carta de preocupación instando al gobierno a implementar medidas de protección concretas, culturalmente adecuadas y efectivas para garantizar el cumplimiento de los pueblos indígenas. 'derechos a la vida, integridad, acceso a la salud y autodeterminación durante esta emergencia de salud, así como para las comunidades rurales. Hasta la fecha, el país ha registrado 1,595 casos y 36 muertes, y se han confirmado varios casos más en pueblos fronterizos de la Amazonía. Ecuador es actualmente el segundo país más afectado de América Latina, precedido por Brasil.
La carta, que se presenta a continuación, describe las preocupaciones colectivas de los Pueblos Indígenas ante este estado de emergencia nacional, y plantea una serie de medidas que deben ser analizadas e implementadas por las instituciones gubernamentales correspondientes a fin de garantizar la integridad y la integridad de los Pueblos Indígenas. supervivencia.
Carta: Se necesita acción urgente
Marzo 26th, 2020
A:
Sr. Lenin Moreno, Presidente de la República del Ecuador
Sra. Alexandra Ocles, Secretaria de Gestión de Riesgos
Organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos
Debido a la crisis de salud que atraviesa el mundo durante la pandemia COVID-19, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía del Ecuador (CONFENIAE), la Federación de Nacionalidad Awá Ecuador (FNAE) , la Alianza de Organizaciones de Derechos Humanos, Organizaciones No Gubernamentales y sociedad civil suscriben esta Acción Urgente exigiendo que el Gobierno Nacional ecuatoriano proporcione recursos de salud pública urgentes, adecuados y culturalmente apropiados ante esta emergencia sanitaria, y el cumplimiento de los derechos a vida, seguridad, acceso a la salud y autodeterminación de los pueblos y nacionalidades indígenas, así como de las comunidades rurales.
a) Los pueblos indígenas del Ecuador, así como sus comunidades rurales, son particularmente vulnerables al flagelo de la pandemia debido a la persistente desigualdad, exclusión y discriminación en el acceso general a los servicios públicos, así como al relativo aislamiento geográfico de sus territorios a los servicios, especialmente en el caso de poblaciones indígenas amazónicas y costeras.
b) La salud de varios pueblos indígenas y comunidades rurales ya está comprometida debido a su falta de inmunidad desarrollada y la introducción de enfermedades infecciosas y contagiosas y enfermedades crónicas no transmisibles. Además, su situación socioeconómica y el escaso acceso a los servicios médicos los ponen en riesgo. En el contexto actual, la gravedad de esta pandemia se ve agravada por consejos de distanciamiento físico poco realistas que no reconocen las realidades geográficas y culturales de estas comunidades, ni la necesaria movilidad entre y hacia sus territorios. También hay una ausencia de estrategias de comunicación e información culturalmente apropiadas que estén disponibles en diversos idiomas y a través de canales efectivos a los que puedan acceder las personas en aldeas remotas sin teléfonos celulares, teléfonos, internet, televisión o electricidad.
c) Si bien miles de personas tienen el privilegio de quedarse en casa para evitar la propagación del COVID-19, en la región montañosa los pueblos indígenas que dependen de los desplazamientos diarios para trabajar, se ven obligados a salir y arriesgar su vida y su salud. Muchos viajan para llevar comida a la ciudad. Cientos de indígenas han perdido su empleo debido a la pandemia y se han quedado varados en la ciudad sin alternativas laborales.
d) Las poblaciones indígenas recientemente contactadas y aquellas que permanecen en aislamiento voluntario en la Amazonía ecuatoriana, son las que corren mayor riesgo durante esta pandemia debido a su baja inmunidad; al tener menos diversidad genética, son más susceptibles a cualquier enfermedad. Hay registros históricos de la especial vulnerabilidad de las poblaciones indígenas a las epidemias y no es probable que esta pandemia sea la excepción. Existe la posibilidad de altas tasas de mortalidad de poblaciones indígenas aisladas y corremos el riesgo de la desaparición de grupos que permanecen en aislamiento voluntario si la pandemia llega a sus territorios.
e) El último desastre natural, la crecida de los ríos de la cuenca Bobonoza, en las comunidades de la región de Sarayaku, de la provincia de Pastaza, ha dejado al descubierto una cobertura insuficiente e ineficaz del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y arrojado importantes lecciones sobre la necesidad de Optimizar la coordinación entre las autoridades estatales en los distintos niveles y las autoridades de las comunidades, federaciones y comunidades indígenas en situaciones de emergencia. Urge optimizar los tiempos de respuesta y coordinar iniciativas conjuntas para la seguridad de la población indígena y rural.
f) Los territorios indígenas y afroecuatorianos, así como los pequeños agricultores, continúan enfrentando serias amenazas y presiones debido a la persistencia de actividades extractivas “legales” e ilegales (tala, minería ilegal, etc.) sin que las autoridades estatales las apliquen. para preservar los territorios indígenas. Desafortunadamente, esas actividades extractivas no han cesado a pesar de la cuarentena. El Estado debe garantizar que las personas afiliadas a estas actividades observen protocolos de seguridad y recomendaciones sanitarias para proteger a las poblaciones indígenas en estos territorios.
g) Las situaciones descritas en los párrafos anteriores también corresponden a otras partes del territorio nacional donde habitan pueblos indígenas, en particular llamamos la atención sobre hechos denunciados por el Presidente de la Federación de la Nacionalidad Awá del Ecuador - FNAE. La FNAE había indicado que en la comunidad Gualpí Bajo, parroquia de Chical, cantón de Tulcán, se encuentra una niña de 14 años que fue mordida por una serpiente el 23 de marzo y que hasta el día de hoy no ha podido recibir asistencia médica por a la falta de transporte y al miedo al COVID-19. Esto se debe a que la información y la asistencia en relación con el nuevo coronavirus no es suficiente, oportuna o culturalmente relevante. Esta comunidad en particular se encuentra a 12 horas del primer pueblo poblado donde hay asistencia médica.
h) La posible militarización de territorios indígenas en nombre de “la estrategia contra la pandemia”, para brindar asistencia humanitaria o para la “protección de las industrias extractivas” es una seria amenaza adicional para las comunidades que hasta ahora han podido permanecer libres de contagio porque se han aislado voluntariamente. Lo que en términos epidemiológicos es ideal, considerando que muchas de estas comunidades indígenas y rurales, debido a los problemas antes mencionados, tienen altos índices de desnutrición, lo que afecta directamente su sistema inmunológico y los hace más vulnerables a diversas enfermedades, incluido este virus.
i) Todavía tenemos tiempo para contener una expansión vertiginosa de la pandemia en territorios indígenas y rurales, cuyas consecuencias podrían alcanzar proporciones catastróficas en términos de pérdida de vidas y debilitamiento e incluso extinción de culturas antiguas. Observamos que, hasta el momento, el Ministerio de Salud, la Secretaría de Riesgos y los Comités de Operación de Emergencias a nivel Nacional y Provincial no han desplegado mecanismos de coordinación con organizaciones de pueblos y nacionalidades indígenas y mucho menos implementado acciones preventivas. Hasta ahora, han sido las propias organizaciones indígenas las que han adoptado medidas preventivas y han demandado apoyo para evitar la entrada y salida de actores externos a sus territorios.
Por ello, los abajo firmantes instamos al Gobierno Nacional a adoptar, con carácter urgente, las siguientes medidas de salud y coordinación con los Pueblos y Nacionalidades Indígenas, a fin de evitar una crisis de salud de incalculables proporciones en las poblaciones y asentamientos indígenas y campesinos del Territorio ecuatoriano, incluyendo aquellas localidades que tienen carácter transfronterizo y sobre las cuales el Gobierno tiene obligaciones más estrictas.
1. Exigimos al Gobierno Nacional que reconozca públicamente que los Pueblos y Nacionalidades Indígenas son una población especialmente vulnerable a la pandemia - como los adultos mayores y las personas con inmunidad disminuida - y, en consulta con sus mecanismos de autoridad y representación, tome todo lo necesario, medidas culturalmente apropiadas y eficaces para proteger las comunidades y territorios de los que dependen.
2. La garantía a la vida y autodeterminación de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario se entiende como un altísimo deber de resultados y no solo de intenciones: el Gobierno no solo debe abstenerse de seguir autorizando actividades que aumenten la probabilidad de contacto, sino también se deben tomar medidas para garantizar que esto no ocurra. Una de estas medidas debe ser una zona de amortiguamiento de salud efectiva en coordinación con las poblaciones que habitan los territorios vecinos de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario.
3. Instamos a las instituciones que están canalizando ayuda, tanto al COE Nacional como a los COE municipales, a que incluyan a los Pueblos Indígenas en su plan de contingencia. Pueblos indígenas que viven en las ciudades sin posibilidad de trabajo formal o cotidiano (como consecuencia de la pandemia), como los que laboran como transportistas y vendedores ambulantes, ya que la crisis los ha dejado en un estado de vulnerabilidad, además de proteger Agricultores indígenas que trabajan para abastecer a los ecuatorianos.
4. El COE Nacional constituirá INMEDIATAMENTE un grupo de trabajo técnico de alto nivel, que cuenta con la participación de profesionales especializados en salud y seguridad y que, de manera INDISPENSABLE, recibe asesoría permanente de Organizaciones Indígenas y No Indígenas con experiencia en el trabajo con indígenas. Pueblos con el fin de garantizar la idoneidad de su intervención y minimizar los daños potenciales.
Este espacio debe garantizar una coordinación ágil y eficaz entre el COE Nacional, el Ministerio de Salud, la Secretaría de Riesgos, la Policía y las Fuerzas Armadas, y las organizaciones y líderes indígenas de los niveles nacional, regional y comunitario para mantener a las comunidades libres de contagio. y asegurado de sus necesidades básicas vitales (alimentación y salud integral). La improvisación en estos temas mata y, en el caso de las comunidades indígenas, diezma y extermina, como ya nos ha mostrado la historia.
5. Asimismo, es urgente que estas instituciones se coordinen con las organizaciones Indígenas que representan a las comunidades del río Bobonaza afectadas por las inundaciones para que se atiendan sus necesidades y se brinde ayuda logística para que las propias comunidades puedan lograr llegar de manera urgente, poniendo especial interés en la situación de mujeres, niñas, niños y adolescentes.
6. La garantía alimentaria durante la emergencia ya decretada a nivel nacional incluye respetar y proteger la economía de supervivencia de las comunidades productoras, lo que no requiere necesariamente el suministro de productos sino la revisión de las medidas de movilidad restringidas por la emergencia. Las comunidades deben continuar produciendo bienes y regresar a sus territorios, en condiciones de seguridad. Asimismo, se debe asegurar que las comunidades tengan acceso a sus propias fuentes de alimento abastecidas a través de prácticas de pesca, caza y recolección, procurando que no sean contaminadas o afectadas por terceros no indígenas, incluyendo empresas o quienes realicen actividades “legales”. o actividades mineras y forestales ilegales.
7. La garantía integral de salud asume como condiciones previas:
a) En acuerdo y coordinación con las organizaciones y sistemas de autoridad de las comunidades y concejo, se toman acciones culturalmente apropiadas de prevención primaria (para evitar que Covid-19 llegue a las comunidades), prevención secundaria (para detección temprana de casos) y prevención terciaria. (reducir la mortalidad).
b) Suministrar a las unidades de salud, que brindan asistencia a los Pueblos Indígenas, la cantidad necesaria de insumos para la protección individual, medicamentos sintomáticos, productos de higiene personal y para garantizar un adecuado flujo de reposición.
c) Reparar los sistemas de abastecimiento de agua en comunidades donde no estén funcionando y construir sistemas en lugares donde aún no existen.
d) Esté preparado en caso de que sea necesario ofrecer ayuda alimentaria en caso de epidemias en comunidades / territorios indígenas y campesinos.
8. El movimiento Indígena, en cooperación con la emergencia sanitaria, ha generado una campaña informativa y preventiva en idiomas de pueblos y nacionalidades Indígenas, por lo que es obligación del Estado difundir el contenido intercultural generado, más aún en un Estado Plurinacional; El Gobierno debe garantizar y disponer la difusión amplia y permanente de estos contenidos a través de todos los canales públicos y privados, y en todos los formatos: radio, televisión, prensa escrita y plataformas digitales.
9. Que el gobierno intensifique las acciones de vigilancia y protección de territorios invadidos por mineros ilegales, narcotraficantes, madereros, colonos, misioneros, turistas, etc. Esto en acuerdo y coordinación con las autoridades y sistemas de gobernanza y protección territorial de las comunidades.
Ni la emergencia, ni una noción punitiva y militar de “seguridad nacional” pueden dar lugar a la militarización injustificada de territorios, lo cual es expresamente rechazado por el derecho constitucional internacional y ecuatoriano sobre los derechos de los pueblos indígenas.
10. Que se preste especial atención a las comunidades indígenas y campesinas que habitan en la frontera norte con Colombia, zona históricamente desatendida y afectada por la persistencia del conflicto y la presión ejercida sobre las comunidades por actores armados regulares e irregulares.
11. Que el gobierno priorice los derechos a la vida digna, la salud, la integridad física, el consentimiento y la autodeterminación de los Pueblos Indígenas sobre las actividades extractivas en sus territorios. La incompatibilidad entre estos y los derechos de los pueblos debe resolverse siempre a su favor, particularmente en los casos en que la experiencia histórica y el principio de precaución obliguen a detener las actividades y / o establecer moratorias para no poner en riesgo la supervivencia de grupos humanos especialmente vulnerables. Asimismo, en la protección de los pueblos indígenas y sus derechos.
Para obtener más información o coordinar acciones, comuníquese con:
sales@costex.com / sales@costex.com / sales@costex.com / sales@costex.com
firmado:
Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador - CONAIE
Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía del Ecuador - CONFENIAE
Federación de la Nacionalidad Awá del Ecuador - FNAE
Nacionalidad Waorani del Ecuador - NAWE
Nacionalidad Siekopai de Ecuador - NASEPAI
Consejo de Coordinación de la Nacionalidad Waorani de Ecuador - Pastaza CONCONAWEP
La Alianza de Organizaciones de Derechos Humanos, conformada por:
Centro de Apoyo y Protección de los Derechos Humanos “SURKUNA”
Comisión Ecuménica de Derechos Humanos - CEDHU
Idea Dignidad
Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos - INREDH
Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos - CDH
Observatorio Minero Ambiental y Social del Norte del Ecuador. - OMASNE
Red Coordinadora de Organizaciones Sociales del Norte de Esmeraldas -REDCONE
Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo - ALDEA
Amazon Watch
Primera línea de Amazon
La tierra es vida



