El Pueblo del Zenit, SARAYAKU, vuelve a estar presente en solidaridad con el llamado de distintos sectores sociales, comunidades indígenas del país y movimientos sociales a defender la dignidad humana, la naturaleza y la biodiversidad frente a la devastadora amenaza de la explotación petrolera en nuestras tierras.
La marcha por la “Dignidad de los Pueblos” iniciada por la Confederación de Naciones Indígenas del Ecuador (CONAIE), expuso la verdadera identidad del gobierno de Rafael Correa. El discurso que promovió durante ocho años a nivel nacional e internacional, que favoreció su imagen de gobierno socialista y defensor de los derechos de los pueblos indígenas y de la Madre Naturaleza, ha demostrado ser una farsa.
Escondido detrás de la nueva y moderna Constitución, disfrazado de noble y pacífico, y defensor de la democracia y el Estado de derecho, el actual gobierno creó un escenario más que favorable para nuevos proyectos de extracción de recursos naturales.
En nombre del combate al imperialismo y al capitalismo neoliberal, impulsó un devastador proyecto de explotación del petróleo y los recursos naturales mega mineros, en el que las víctimas son los pueblos indígenas que habitan estos vastos territorios durante milenios.
Utilizando la mentira y el engaño para disfrazarse de buen gobierno, ha utilizado el artículo 57 de los derechos colectivos de consultas libres, previas e informadas de buena fe para legitimar una consulta que, en realidad, es simplemente informativa. Con eso, esperan dar un paso hacia la comisión de delitos contra la naturaleza y genocidio de los pueblos que habitan estas tierras. Todos los derechos conquistados por las nacionalidades indígenas han sido derogados, así como el sistema de educación intercultural bilingüe, los servicios de salud indígena, los fondos económicos y la organización política.
La Constitución Ecuatoriana por un Estado Plurinacional e Intercultural sigue sin cumplirse. Por el contrario, el proyecto del llamado partido Alianza País o Revolución Ciudadana apunta a ignorar la diversidad social y cultural. Impulsa un proyecto hegemónico destinado a hacer desaparecer la historia y la cultura de los pueblos ancestrales mediante un sistema único ajeno a nuestras realidades.
El Gobierno Nacional nos acusa de ser violentos y trastocar su proyecto. Por el contrario, la voz de protesta de los pueblos que reclama reformas políticas ha sido criminalizada. Con esta justificación propagandística, el Gobierno lleva a cabo una persecución selectiva, generando acciones violentas en diversas situaciones, que resulta en la violación de nuestros derechos humanos más básicos.
Durante la Marcha por la Dignidad de los Pueblos el 13 de agosto de 2015, el Gobierno preparó una impresionante exhibición de fuerzas de seguridad, policías y militares. Se produjeron enfrentamientos violentos con los ciudadanos que resultaron en la desaparición, encarcelamiento, tortura y muerte de numerosas personas en todo el país.
Por este abuso, el mismo Gobierno contrató a un grupo paramilitar llamado ARUTAM, el mismo nombre de los guerreros Shuar amazónicos. Pero resulta que son militares retirados y extranjeros, un grupo de élite preparado para la guerra y el control de disturbios contra manifestantes y protestas sociales.
En estas circunstancias de extrema gravedad, continúan las movilizaciones de protesta en distintos sectores del país. El Gobierno Nacional desestima, de manera perversa, este levantamiento para seguir avanzando sistemáticamente en el abuso y violación de los derechos humanos.
Las autoridades y los tribunales ecuatorianos ejecutan sentencias judiciales de manera personal, abusando de su poder público e ignorando el debido proceso que atenta contra los derechos legales de la ciudadanía, generando un ambiente autoritario y dictatorial.
Nosotros, los pueblos indígenas, defensores de la biodiversidad, los derechos de la naturaleza y la selva tropical viva, exigimos respeto, tolerancia y la devolución de nuestros propios derechos. Todos los ecuatorianos amantes de la paz estamos luchando por la justicia social, la igualdad económica, el respeto a los derechos de la naturaleza, la conservación del medio ambiente y por leyes justas y transparentes.
Exigimos que el gobierno respete la Constitución del Estado ecuatoriano y el Estado de Derecho. Como tal, solicitamos a organizaciones internacionales como la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), Amnistía Internacional, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU, la Relatora Especial de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la Iglesia Católica del Santo El Padre Papa Francisco interviene ante el Gobierno ecuatoriano e inicia un verdadero diálogo sin imposiciones, sino agendas reales de buena fe.
Durante quinientos veinticinco años hemos sido víctimas de violencia y desplazamiento, y no podemos aceptar la brutalidad disfrazada bajo un gobierno de odio y venganza que se repite a diario.
No a la violencia y al odio.
No al autoritarismo.
No al racismo xenófobo.
No al vandalismo legal.
No al terrorismo de Estado.
No al engaño y la mentira.
No a la división de los pueblos.
Sí a la justicia clara y transparente.
Sí al respeto a la Constitución del estado.
Sí al respeto de los derechos de la naturaleza.
Sí a un medio ambiente y una tierra saludables, fértiles y abundantes.
Sí al respeto por Living Rainforest.
Si a la vida.
Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku
Traducción al inglés por Amazon Watch. A continuación se muestra la declaración original en español.
Gobierno del Ecuador Viola los Derechos Humanos y la Constitución
Mientras la policía masacra a los manifestantes indígenas y la ciudadanía, el Gobierno de Rafael Correa baila en la plaza Presidencial.
El pueblo del mediodía, SARAYAKU, nuevamente se hace presente en solidaridad al llamado de los distintos sectores, comunidades indígenas del país y de movimientos sociales para defender la dignidad humana, la naturaleza y la diversidad biológica, ante la amenaza devastadora de explotación petrolera en nuestros tierras.
La marcha por la “Dignidad de los Pueblos”, emprendida por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE destapó la verdadera identidad del Gobierno de Rafael Correa. El discurso divulgado durante ocho años a nivel nacional e internacional, que favorecía su imagen como gobierno socialista, defensor de los derechos de los pueblos indígenas y de la madre naturaleza, resultó ser una farsa.
Escudo en la nueva y moderna Constitución, disfrazados de una imagen noble y pacífica, defensora de la democracia y el Estado de derecho, el gobierno actual construyó un escenario más que favorable para nuevos proyectos extractivos
A nombre de combatir al imperialismo y el capitalismo neoliberal, impulsó un proyecto devastador de explotación de recursos naturales de petróleo y mega minería, donde las víctimas somos los pueblos originarios que habitamos por milenarios en estos vastos territorios.
Maquillado de buen gobierno, con mentiras y engaños, ha utilizado el Artículo 57 de los derechos colectivos sobre la consulta previa, libre e informada de buena fe, para dar legitimidad a la consulta que en realidad es una simple información con lo que desea dar paso. al crimen a la naturaleza y el genocidio de los pueblos que habitan en estas tierras. Todos los derechos logrados por las nacionalidades indígenas han sido derogados, como el sistema de educación intercultural bilingüe, la salud indígena, los fondos económicos, la organización política.
La Constitución Ecuatoriana de un Estado Plurinacional e Intercultural, ha quedado en letra muerta; por el contrario, el proyecto de este grupo llamado Alianza País o Revolución Ciudadana, pretende desconocer la diversidad social y cultural; fomentando un proyecto hegemonizador, para hacer desaparecer la historia y la cultura de los pueblos ancestrales, mediante un sistema único, ajeno a nuestras realidades.
El Gobierno Nacional nos acusa de ser violentos y estorbar su proyecto; al contrario, la voz de protesta de los pueblos, que exige rectificaciones, ha sido criminalizada. Con esta justificación propagandística, el Gobierno lleva una persecución selectiva, generando acciones violentas en diversos ámbitos, lo que incide en la violación de los derechos humanos más elementales.
Durante la marcha por la dignidad de los pueblos, el 13 de agosto de 2015, el Gobierno dispuso un impresionante despliegue de la fuerza pública, policía y militar, que derivó en fuertes enfrentamientos ciudadanos, que como resultado dio muchos desaparecidos, encarcelados, torturados y muertos a nivel de país.
Para este atropello, el mismo Gobierno contrató a un grupo paramilitar denominado ARUTAM, nombre de los guerreros Shuar Amazónicos; pero resulta que son militares retirados y extraños; grupo élite preparado para la guerra y contra choques a manifestaciones y protestas sociales.
En estas circunstancias por otras tumbas; las movilizaciones de protesta se encuentran en distintos sectores del país. El Gobierno Nacional minimiza, de manera perversa, este levantamiento, para seguir avanzando de manera sistemática en el atropello y violación de los derechos humanos.
Las autoridades y la justicia ecuatoriana ejecutan disposiciones legales de manera personal, abusando de su poder público, desconociendo el debido proceso, lo que vulnera los derechos legales de la ciudadanía, en un ambiente autoritario y dictatorial.
Nosotros, los pueblos originarios, defensores de la diversidad biológica, los derechos de la naturaleza, la selva viva, exigimos el respeto, la tolerancia y que se devuelvan los derechos propios. Todos los ecuatorianos amantes de la paz, luchamos por la justicia social, la equidad económica, el respeto al derecho de la naturaleza, la conservación de la naturaleza, por leyes justas y transparentes.
Exigimos que se respete la Constitución del Estado Ecuatoriano y el Estado de derecho; por lo que solicitamos a Organismos Internacionales, como la CIDH, Amnistía Internacional, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, a la Relatoría Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, a la Iglesia Católica del Santo Padre Papa Francisco para que interponga ante el Gobierno Nacional a entablar un verdadero diálogo sin imposiciones, de agendas reales y de buena fe.
Quinientos veinte y cinco años hemos sido víctimas de violencias y despojos y no aceptamos una barbarie disfrazada, en un Gobierno de odio y venganza que se repite diariamente en la actualidad.
No a la violencia y al odio.
No al autoritarismo.
No al racismo xenofóbico.
No al vandalismo legal.
No al terrorismo de estado.
No al engaño y las mentiras.
No a la división de los pueblos.
Sí a la justicia clara y diáfana.
Sí al respeto a la Constitución del Estado.
Si al respeto a los derechos de la naturaleza.
Sí a un ambiente y tierra sana, fértil y abundante.
Si al respeto a la Selva Viviente.
Sí a la vida.
Pueblo Originario Kichwa de Sarayaku.





