Este jueves 5 de junio de 2014 se cumplen cinco años desde que murieron 33 peruanos, uno desapareció y más de 200 resultaron heridos en Bagua (en la “Curva del Diablo” y en la Estación de Bombeo de petróleo 6) en un enfrentamiento que no debió haber ocurrido. Esa fecha marca un hito importante en la historia de los pueblos indígenas amazónicos y para el Perú en grande.
La decisión del entonces gobierno - irresponsable y equivocado - desató un desalojo violento llevado a cabo por las autoridades. Los pueblos indígenas, sintiéndose humillados, sin voz ni voto, y sin las autoridades gubernamentales que los respalden, defendieron sus territorios (desde la Amazonía, pulmón del mundo) incluso a costa de sus vidas.
Fue entonces, a partir de estos lamentables hechos, que los problemas que enfrentan los pueblos indígenas de la Amazonía peruana, quienes durante mucho tiempo sintieron que sus derechos y derechos colectivos como ciudadanos peruanos habían sido violados, fueron sacados a la luz a nivel nacional e internacional. .
Hace cinco años los peruanos aprendimos:
- Que el gobierno no debe dar la espalda a la gente (debe crear espacios de diálogo, debate y coordinación).
- Que el gobierno debe tomar medidas preventivas para evitar conflictos violentos (más del 50% de los conflictos sociales en el país están relacionados con problemas ambientales).
- Que el derecho a la vida trasciende los antecedentes culturales, el nivel socioeconómico y el lugar de origen.
- Que la visión indígena de la “vida plena” trascienda lo personal a lo colectivo.
Desde ese día en adelante y en los años posteriores, AIDESEP ha reafirmado nuestro compromiso con la defensa pacífica y el trabajo arduo con la esperanza de lograr un desarrollo intercultural de los pueblos indígenas asociados a nuestra institución. Seguimos creyendo en el Perú, en nuestras autoridades y esperamos mayores mecanismos de interacción y participación de los ciudadanos que, aunque viven lejos de donde se toman las decisiones, sufren las consecuencias de los errores. Bagua fue un error que el gobierno nunca debió alentar.





