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Las Comunidades Nativas del Pueblo Indígena Achuar asentadas en la Cuenca del Río Corrientes, ubicadas en la parte nor-oriental de la Amazonía Peruana, en el departamento de Loreto, Perú, son víctimas desde hace tres décadas de los severos impactos ambientales y sociales ocasionados por la discriminatoria pasividad del Estado y la indiferencia, irresponsabilidad e impunidad con que las empresas realizaron la exploración y explotación petrolera en sus territorios ancestrales.
Como se evidenció en el reportaje televisivo del programa dominical Cuarto Poder, el pueblo Achuar viene soportando por 35 años una permanente agresión desde que, a inicios de los años setenta ambiental, fueron encuadrados en su territorio dos lotes petroleros, los actualmente denominados lote 1AB y lote 8, lotes operados por empresas Occidental Petroleum Co. (OXY) y Petroperú, y actualmente por la empresa Argentina Pluspetrol.
Diariamente se vierte a sus ríos, sin los cuidados adecuados, aproximadamente 1'100,000 barriles de aguas de producción petrolera (1 barril = 159 litros) de alta salinidad y elevada temperatura (90 ° C), compuestas por hidrocarburos, cloruros y metales pesados que , como el plomo, cadmio, cromo, bario, níquel, mercurio, arsénico y otros, producen alteraciones genéticas, cáncer y fuertes daños a la salud física y mental de la población.
La situación actual de la salud de las Comunidades es grave hasta poner en riesgo su sobrevivencia, principalmente por los efectos de la contaminación entre la población infantil.
El 29 de mayo del 2006, el Ministerio de Salud entregó a la FECONACO, el informe elaborado por la Dirección General de Salud Ambiental - DIGESA, Informe N ° 995-2006 / DEPA-APRHI / DIGESA, de la “Visita de reconocimiento para la evaluación de la calidad sanitaria de los recursos hídricos y muestreo biológico en las comunidades de la cuenca del río Corrientes ”. En este informe oficial se da cuenta, de la grave situación de salud de los Achuar, reconociendo la profundidad de los daños, y confirmando la situación que los pobladores venían denunciando desde hace muchos años. El 98,65% de los comuneros supera los valores límites de cadmio en sangre. En el caso de plomo en sangre, el 66.21% de niños entre 2 y 17 años y el 24% de la población adulta superaron los límites máximos permisibles. Un 13% más de la población presenta niveles peligrosos para la salud
No es más que un primer contacto con la realidad. Como consecuencia de la ardua insistencia de las organizaciones representativas del pueblo achuar se han realizado por vez primera pesquisas que, como en el caso del informe de la OSINERG, revela innumerables prácticas de camuflaje informativo que las empresas estado acostumbradas a realizar en complicidad con los Órganos encargados de la vigilancia ambiental para encubrir una realidad que hoy ponen de manifiesto una serie informes. No sólo la sangre de las personas. Aguas, animales terrestres, peces, suelos y recursos están seriamente contaminados haciendo inviable la vida social y familiar de los achuar.
Esta situación puede aún agravarse puesto que en los planos del Estado está abrir nuevas explotaciones en los últimos reductos sanos que restan del territorio Achuar del Corrientes. El pueblo Achuar considera que es su derecho y su deber cívico no aceptar el ingreso de las empresas Burlington y Petrolifera para quelen esas nuevas petroleras en sus territorios sin que el Estado Peruano se ocupe de la remediación urgente de los pasivos ambientales, desarrolle un plan integral de salud y alimentario, suficiente para atender la situación de toda su población y ordene a la empresa Pluspetrol a reinyectar el 100% de sus tóxicas aguas de producción en el menor plazo posible.
Los representantes de la Federación de Comunidades Nativas del Río Corrientes - FECONACO y de la Organización Achuar Chayat - ORACH, llegaron a Lima para dialogar con altas autoridades de nivel nacional del nuevo Gobierno del Perú, sobre esta problemática ambiental y humanitaria.
Los Achuar vienen a Lima por tercera y última vez y se quedarán una semana hasta cumplir sus objetivos para extremar sus esfuerzos de diálogo. Esperan poder conversar con el mismo presidente Alan García, además del Congreso de la República, los Ministerios de Salud y Energía y Minas, Defensoría del Pueblo, el Consejo Nacional del Ambiente - CONAM y otras instituciones involucradas en su caso.
Junto con su problemática ambiental los Achuar expresan su malestar al afirmar que el Estado no les consulta ni informa claramente sobre el uso que desde las oficinas de Lima se plantea dar a los territorios que ocupan y poseen legítimamente por derecho ancestral y por mandato expreso de la Constitución. Asimismo, reclaman la dejadez del Estado en su zona de asentamiento: hay mínimos servicios públicos, no hay control por la contaminación, el canon no llega a sus comunidades y no cumple un régimen de pagos y compensaciones por el uso de sus tierras. Situación que resulta contradictoria si se considera que el área de Corrientes provee, desde hace 35 años, el 60% del petróleo que se produce en el país estando todos los distritos de donde se extrae este recurso en la lista oficial de los de extrema pobreza.
Para los achuar el mandato constitucional es claro al señalar la vida y la dignidad de la persona como la base del funcionamiento de la sociedad peruana. Así mismo son contundentes al asumir la responsabilidad y el deber ciudadano de contribuir a la protección de la salud pública, a un medio ambiente sano y al desarrollo sostenible y participativo, respetuoso de las generaciones por venir. La igualdad de la ciudadanía debe expresarse de manera concreta. No puede ser que el petróleo suponga bienestar y beneficios para la sociedad nacional a costa de la salud física y mental, la pobreza, el hambre, la contaminación, la intranquilidad social, la invasión y destrucción de la propiedad y el riesgo a la sobrevivencia de los legítimos y ancestrales dueños y vivientes de las tierras de donde se extrae el petróleo.
El pueblo Achuar recuerda al Estado que el principio de autoridad y el cumplimiento de la ley debe cumplir a quienes la están violando, y no sólo debe invocarse para acallar la respuesta de la ciudadanía frente a la violación de sus derechos sino para enrumbar el país por las rutas del respeto a la ley, la vida, la salud y la equidad, algo que la actividad petrolera viene ignorando, en el Río Corrientes desde hace 35 años con total impunidad.
Prensa FECONACO Achuar





