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ACTUALIZACIÓN SOBRE EL PROYECTO CAMISEA – Marzo 2006 Preparado por Amazon Watch, la Alianza Amazónica, y Defensa Ambiental como anexo a la carta de 31 de marzo al Presidente del BID, Luis Alberto Moreno

31 de marzo de 2006 | Actualización de campaña

1) 5 ROTURAS EN EL GASODUCTO

Durante los primeros 18 meses del funcionamiento del gasoducto, han habido 5 roturas y derrames, uno de los resultados provocó una explosión. El primer derrame ocurrió el 22 de diciembre del 2004, una semana antes del desembolso de todo el préstamo por parte del BID. La rotura provocó un derrame de 80 metros cúbicos que llegó al Urubamba y dada la respuesta inadecuada por parte de las autoridades del gobierno en cuanto a la causa del derrame y los esfuerzos para remediarlo, en enero del 2005, las comunidades nativas organizaron una protesta y se negaron a asistir a la audiencia pública para la Evaluación del Impacto Ambiental del Lote 56, la segunda fase del proyecto Camisea.

El segundo incidente ocurrió el 29 de agosto del año pasado en la Provincia del Mar, ocasionando que TGP suspendiera el servicio en las tuberías durante cuatro días. Luego, el 16 de septiembre, en Toccate, Ayacucho, ocurrió el tercer derrame de más de 400 metros cúbicos, el cual llevó a la evacuación de 200 residentes. Un cuarto incidente ocurrió el 24 de noviembre del 2005 en el área natural protegida en la Reserva comunal Machiguenga, con un derrame de aproximadamente 6,000 barriles de líquido de gas, lo que dio como resultado que las comunidades nativas organizaran el bloqueo del río durante 10 días , en demanda a una solución ya la transparencia total en cuanto a los derrames.

Durante la última ruptura, el 4 de marzo del 2006, se escaparon 750 metros cúbicos de líquido de gas y se originó una explosión cerca de la comunidad de Kepashiato que quemó unos 35 acres y lastimo a varios pobladores, los resultados sufrieron severas quemaduras y problemas respiratorios .

Un informe independiente reciente, realizado por la consultora ambiental E-Tech International, presentado el 27 de febrero del 2006 durante la tercera reunión pública del BID sobre Camisea, en Washington DC, confirma muchas de las mismas conclusiones a las que llegó el URS en su análisis del proyecto para el BID en el año 2003. El informe de E-Tech International concluye que el gasoducto Camisea se construyó apresuradamente, con mano de obra no calificada y con tubos corroídos sobrantes de otros proyectos. El informe señala que los tubos se colocarán precipitadamente sobre un terreno difícil, para evitar multas onerosas si no acababan a tiempo, las decisiones hubiesen ascendido a US $ 90 millones. El informe también concluye que existe un alto riesgo de que se rompa casi 185 kilómetros de la tubería.

Durante la misma reunión pública del BID acerca de Camisea en febrero del 2006, el BID se comprometió a reunirse con grupos peruanos de la sociedad civil para acordar los términos de referencia para una auditoría independiente del impacto social y ambiental, así como el cumplimiento del proyecto , una auditoria que el Banco tiene el derecho contractual de iniciar. Aunque el Banco está avanzando en la realización de la auditoria, está por verse si el BID cumplirá con su promesa de involucrar a la sociedad civil para desarrollar los términos de referencia y seleccionar auditores realmente independientes.

2) Protección de la Reserva Nahua-Kugapakori

De acuerdo con el Ministerio de Salud del Perú, los brotes de enfermedades infecciosas en las comunidades Machiguengas vecinas han elevado en gran medida el riesgo de que las poblaciones vulnerables en la Reserva contraigan la enfermedad. Esa vulnerabilidad se ha hecho trágicamente evidente con 22 muertes entre agosto del 2002 y mayo del 2003, las búsquedas que fueron documentadas por OSINERG, la agencia reguladora de energía dentro del Ministerio de Energía y Minas del Perú.

El 8 de febrero del 2005, en la reunión pública de Camisea, Robert Montgomery informó que se contaba con US $ 1,7 millones para financiar un plan de protección para la Reserva; sin embargo, hasta ahora no se ha hecho evidente ningún resultado significativo. A la fecha, OSINERG ha contratado un sociólogo para se ocupe de los temas sociales y de salud dentro de la Reserva.

De acuerdo a un reciente informe realizado por la oficina de protección de derechos constitucionales y fundamentales de personas en el Perú (Defensoría del Pueblo), citando en este a un estudio anterior elaborado por el Ministerio de Salud, ha existido contacto entre trabajadores del subcontratista de Pluspetrol, Veritas, y pueblos indígenas aislados dentro de la Reserva Territorial. El Ministerio de Salud ha informado que la compañía no ha obrado de acuerdo con sus planos antropológicos de contingencia y existe evidencia de contacto forzado con las poblaciones voluntariamente aisladas. La agencia informa que los planes de contingencia no toman en cuenta o no se responsabilizan por riesgos adicionales ocasionados por el contacto físico con estas poblaciones. El Ministerio de Salud concluye que la extracción de gas y el deterioro de los recursos alimenticios río abajo incrementaron la actividad económica en la zona y que el aumento de la movilidad de la población local así como del personal de la compañía han ocasionado efectos indiscutibles sobre el territorio Nanti, y una amenaza potencial de salud que no está en proporción con el tamaño de la población.

Se ha venido advirtiendo repetidamente al Banco y las compañías del acerca proyecto de los peligros que corren las poblaciones nativas aisladas y vulnerables así como de la necesidad de interrumpir la construcción de las plataformas de perforación restantes, planificadas en la zona de Cashiriari dentro de la Reserva. En varias ocasiones, las organizaciones de la Sociedad Civil también han hecho esfuerzos reales y de buena fe para explorar el uso de la tecnología de Perforación Dirigida de Largo Alcance (ERD, por sus siglas en inglés) como una alternativa viable para alcanzar los depósitos Cashiriari sin incursiones en la Reserva; sin embargo, a la fecha, las evaluaciones del ERD realizadas por las compañías del proyecto no se efect hanuado de buena fe, sino más bien se han diseñado para lograr una conclusión de inviabilidad.

Además, en el año 2005, el Gobierno del Perú firmó acuerdos para tres lotes adicionales de hidrocarburos, los cambios se extienden sobre reservas territoriales de poblaciones indígenas que viven en aislamiento voluntario. Aún cuando estos “adicionales” del BID deben fortalecer la capacidad del gobierno peruano para enfocar de manera diferente proyectos posteriores de esta naturaleza, se ha multiplicado la amenaza del desarrollo de hidrocarburos sobre las últimas poblaciones indígenas nómades y aisladas en la Amazonía Peruana.

3) El Fondo Camisea

Se dedicó un componente de US $ 1.35 millones de dólares, del sector público del BID para elaborar e iniciar un Fondo que, de acuerdo con la propia propuesta de préstamo del Banco, sea el mecanismo principal para confirmar que las comunidades afectadas se beneficien con este proyecto. De tal manera, el Fondo Camisea (FOCAM) se diseñó (vía un proceso participativo), como una entidad independiente que resistiese la presión política, con total transparencia y con un claro criterio de elegibilidad para que los proyectos puedan tener como prioridad a la mayoría de las comunidades vulnerables (indígenas y establecidas) dentro del área de influencia del proyecto.

Sin embargo las leyes y regulaciones finales de FOCAM no incluyeron ninguno de estos elementos para asegurar la transparencia y el uso eficiente y efectivo de los recursos. En vez de eso, hoy en día el Fondo Camisea solamente sostiene burocracias regionales y municipales en otras partes del país, de acuerdo a una fórmula predeterminada, sin ningún criterio social o de sostenibilidad, ni requerimientos de transparencia. Lamentablemente, lo que se creó como un Fondo para la protección ecológica y el desarrollo de las comunidades indígenas y grupos vulnerables, ahora puede llevar a cabo exactamente a lo opuesto, debido a que los gobiernos pueden usar más bien el dinero para construir caminos a través de los territorios indígenas; lo cual simplemente agravaría el daño y crearía más riesgos al frágil ecosistema de los bosques tropicales y el ambiente de la región.

Además, durante los días del desembolso del préstamo total del BID para el consorcio del proyecto Camisea, a finales del 2004, el gobierno peruano descubrió una ley, que asigna el 40% de las regalías de Camisea del gobierno central para defensa militar. Esta decisión parece contribuir a una carrera armamentista con los países vecinos.

4) Fortalecimiento institucional del gobierno del Perú

El Proyecto Camisea no ha tenido impacto en el fortalecimiento del gobierno del Perú en su papel de vigilancia social y ambiental de los proyectos de hidrocarburos. De acuerdo con los propios informes del gobierno del Perú, en la actualidad ha debilitado la regulación de gobierno.

El Grupo Técnico de Coordinación (GTCI Camisea), responsable de la supervisión de la coordinación así como del fortalecimiento de los aspectos sociales y ambientales del proyecto, han fracasado en llevar a cabo a cabo su papel. Frustrada, la Defensoría del Pueblo, se separó de GTCI Camisea en el 2005, después de que transcurrió más de medio año sin reunirse y negara repetidamente los fondos para proyectos relacionados con la protección de los derechos humanos.

El Consejo Nacional del Ambiente (CONAM), informa que, debido a que GTCI es parte del mismo sector del Ministerio de Energía y Minas que promueve y controla la actividad de producción, no permite objetividad reguladora. La prensa peruana también ha informado sobre el fracaso de GTCI en el cumplimiento de sus objetivos y las comunidades informan que el estado virtualmente no tuvo presencia efectiva en el lugar durante las fases de exploración y construcción del proyecto.

Mientras tanto, las comunidades indígenas se ven afectadas por el proyecto que siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema, ahora con la presión de la contaminación del agua potable y la pesquería. El cuidado de la salud sigue siendo deficiente en las comunidades; además de la mala nutrición, la oficina mediadora en asuntos de interés público del Perú recibió informes de 16 casos de sífilis en dos comunidades Machiguenga, los resultados se atribuyen a la prostitución en los campos de trabajo en Techint. El Comercio, uno de los medios de comunicación de mayor credibilidad, llevó a cabo una investigación de campo de tres semanas e hizo toda una colección informando acerca del impacto social y ambiental, así como casi la completa falta de beneficios, experimentada por las comunidades indígenas en la región Urubamba. La carencia casi total de la capacidad del gobierno peruano para proteger la salud y el medio ambiente de las comunidades afectadas lleva a cuestionar el valor de la inversión que ha hecho el BID en las instituciones gubernamentales del Perú. Por supuesto, mientras los resultados fueron lentos para llegar al préstamo del proyecto de fortalecimiento institucional, esto no hizo que la construcción del proyecto fuera lenta ni evitó el financiamiento del BID del proyecto.

5) Sistema de Monitoreo Independiente

El gobierno actual, la compañía y los sistemas de monitoreo del BID han fracasado en obtener resultados creíbles, particularmente a la luz de los cinco derrames desde que comenzó a operar el proyecto. Por más de dos años, la sociedad civil ha demandado un sistema de monitoreo independiente en proporción a los riesgos del proyecto, el cual sea digno de confianza para las comunidades afectadas y la sociedad civil, que brinde la resolución de los problemas cuando aparezcan. Pero después de más de dos años de discusión, el BID aún tuvo que adquirir fondos y establecer este sistema, además de un compromiso por parte del Vicepresidente Ejecutivo Dennis Flannery durante la reunión anual 2004 del Banco en Lima.

Además, mientras el Banco Mundial estableció un panel realmente independiente de expertos eminentes con un presupuesto anual de US $ 600,000 para el gasoducto Chad Camerún, (discutiblemente un proyecto menos riesgoso que Camisea), TGP ha comprometido sólo US $ 40,000, lo cuál es increíblemente inadecuado para el establecimiento de un sistema realmente independiente. El BID no ha considerado ni asegurado los fondos para un sistema de monitoreo independiente para Camisea.

6) Evaluación Ambiental Estratégica (SEA)

Por más de un año, la sociedad civil ha sido informada por el personal del PRI que se ha planificado una SEA para el Valle del Río Bajo Urubamba. El SEA serviría como una herramienta de planificación racional para el Bajo Urubamba. En su reunión pública sobre Camisea, en febrero del 2006, el BID se comprometió a trabajar con la sociedad civil peruana en cuanto a los términos de referencia para el SEA propuestos. Sin embargo, el Lote 88 ahora está construido en su mayor parte, el Lote 56 ya está en proceso de desarrollo y en la reunión ha quedado claro que la planificación y el desarrollo para los hidrocarburos para el resto del Bajo Urubamba va a proceder sin esperar los resultados del SEA.

El BID también declaró su intención de comenzar la diligencia para el financiamiento asociado con el Lote 56 antes de que ni comience el SEA. De tal forma, todo el propósito del SEA (la planificación participativa río arriba del desarrollo regional) se vuelve no usable si el desarollo hidrocarburifero de toda la región procede sin haber sido informado por el SEA.

Ya existen tres nuevas concesiones adyacentes al Lote 88 de Camisea: el Lote 56, que también pertenece y lo opera el mismo consorcio Camisea; el Lote 57 de Repsol y el Lote 58 de Petrobras, que totalizan cerca de 2.5 millones de acres. Solamente en el año 2005, hubo 16 nuevos contratos de concesión otorgados en la Amazonía Peruana y están en proceso de negociación 7 contratos adicionales.

7) Impactos Culturales y de Salud en los Machiguenga

La oficina mediadora en asuntos de interés público del Perú informa que el proyecto Camisea ha alterado las tradiciones, e identidad de lo poblados indígenas que viven en la zona de influencia del proyecto: “La concesión de la tierra para la explotación de recursos naturales representa un riesgo continuo para la subsistencia de las comunidades nativas, sus tradiciones culturales y su salud… ”
El informe también identifica la introducción de sífilis, enfermedades respiratorias e influenza, las búsquedas han ocasionado muertes en algunas comunidades nativas y sale a relucir la falta de datos de base para identificar los indicadores de salud.

Debido a la contaminación del agua por los derrames de las tuberías, algunas comunidades Machiguengas no han podido beber agua, bañarse, lavar su ropa o pescar en los ríos de los que ellos dependen tradicionalmente para su subsistencia. Las familias de estas comunidades dependientes del atún y otros alimentos procesados ​​que les da TGP para su supervivencia; e incluso parece que esta ayuda puede cesar ahora que se ha calificado como aceptable la calidad del agua, aún cuando ha disminuido la cantidad de peces. A esto se suma el hecho de que los centros locales de salud carecen crónicamente de insumos personales para satisfacer incluso las necesidades básicas de salud.

8) Camisea II - Lote 56

En septiembre del 2004, el gobierno peruano firmó un contrato para el Lote 56, parte de lo que se denomina Camisea II, con el mismo consorcio río arriba involucrado en el proyecto Camisea inicial. Desde entonces, grupos han anunciado al BID de que el proyecto se está expandiendo pasando por alto la Carta de Compromiso del Gobierno al BID que requiere que “todas las concesiones futuras de hidrocarburos con servicio por el gasoducto Camisea cumplan con los salvaguardas y estándares sociales y ambientales reconocidos internacionalmente, tales como los del IFC, sin importar si reciben el financiamiento público oficial ”

Así como en el caso de la primera fase de Camisea en el Lote 88, se han ignorado las demandas de las organizaciones indígenas para un proceso de consulta transparente, libre e informado con respecto al Lote 56. De la misma manera de ignoran las demandas para convenios colectivos ya que las compañías del proyecto buscan negociaciones sobre la base de comunidad por comunidad. Sin embargo, se entiende que el BID intenta comenzar la diligencia formal para financiar una parte de Camisea II.

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