Washington, DC - Organizaciones ambientales y de derechos humanos criticaron el legado de Enrique Iglesias, presidente saliente del Banco Interamericano de Desarrollo, en vísperas de su partida luego de 17 años, y concluyeron que durante su mandato el BID causó más daño que bien.
Aunque algunos puedan sentirse obligados a expresar elogios, Amazon WatchEl director ejecutivo de Atossa Soltani comparte una opinión diferente: “Iglesias dirigió el banco con una visión miope del crecimiento económico a corto plazo, sacrificando al mismo tiempo el desarrollo sostenible y equitativo para los pueblos de América Latina. El verdadero legado de Iglesias son los proyectos ruinosos que financió el BID, que devastaron antiguas selvas tropicales y los medios de vida de las comunidades indígenas y rurales de toda la región”.
Bajo el liderazgo de Iglesias, el BID aprobó algunos de los proyectos más dañinos para el medio ambiente en la historia del Banco, incluido el proyecto de la presa Caña Brava en Brasil, el proyecto de la presa Yacyretá en la frontera Argentina-Uruguay y el proyecto de gas Camisea en la Amazonía peruana. En cada uno de estos casos, los proyectos financiados por el BID estropearon ecosistemas prístinos y desplazaron y empobrecieron a las comunidades locales.
El financiamiento del BID del masivo proyecto de gas de Camisea en 2003 ha traído un daño irreparable a las selvas tropicales vírgenes y la desaparición de las poblaciones indígenas en un rincón remoto de la Amazonía peruana. A pesar de que el BID promociona el beneficio económico del proyecto para los peruanos, el mayor ganador ha sido el ejército peruano, con casi la mitad de las regalías del proyecto destinadas al presupuesto militar para la adquisición de armas.
En diciembre de 2004, solo cuatro meses después de la inauguración del proyecto Camisea, la tubería se rompió, derramando gases líquidos y contaminando el río Urubamba, del que la población local depende para obtener agua potable. Desde que comenzó el proyecto, las comunidades indígenas informan de una caída en las poblaciones de peces y un aumento de las enfermedades y la desnutrición entre su población. El Ministerio de Salud de Perú reconoce que los nanti que viven cerca de los campos de gas han contraído infecciones respiratorias y que la supervivencia de la tribu está en riesgo.
Bajo el liderazgo del presidente entrante, Luis Alberto Moreno, el BID decidirá financiar una segunda fase aún mayor del proyecto Camisea (denominado Camisea II), así como decenas de presas, oleoductos y otros proyectos industriales a gran escala propuestos como parte del plan denominado Infraestructura para la Integración Regional de América Latina (IIRSA). Si bien los 17 años de mandato de Iglesias no han logrado promover el desarrollo sostenible, a Moreno se le presenta la oportunidad de llevar al BID a hacer más bien que mal en las próximas décadas.





