Quito - Parlamentarios de algunos países latinoamericanos rechazaron el miércoles el Libre Comercio de las Américas (ALCA) para la región.
La medida se produjo después de un debate de dos días sobre el ALCA por los 33
parlamentarios de México, Uruguay, Costa Rica, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Venezuela y Colombia.
En una declaración emitida en Quito, los parlamentarios llamaron a los gobiernos de la región a retirarse de las negociaciones del ALCA. En cambio, deberían fortalecer los bloques comerciales actuales que operan en América Latina y el Caribe, a saber, la Comunidad Andina (Ancom), la
Mercado Común del Sur (Mercosur) y Comunidad del Caribe (Caricom).
Los parlamentarios señalaron que la fórmula del ALCA favorecerá una política de libre comercio indiscriminada que, en su opinión, reduciría los derechos de los trabajadores, afectaría la protección del consumidor, aumentaría el endeudamiento público y pondría en peligro la conservación del patrimonio natural.
Los parlamentarios también se opusieron a la globalización económica, diciendo que afectaría negativamente a los pueblos de la región.
Dijeron que este nuevo sistema comercial mantendrá a los países latinoamericanos en un papel de exportadores de materias primas y “evitará el desarrollo de nuestras naciones”.
Los parlamentarios destacaron la necesidad de formar un bloque regional para negociar con las potencias económicas para lograr mejores condiciones comerciales para los países latinoamericanos. También instaron a la creación de una comisión de parlamentarios latinoamericanos y caribeños para monitorear el debate continental sobre el ALCA y asegurar que las negociaciones del ALCA cumplan con el mandato de los representantes de cada país.
El ALCA promueve la privatización de sectores públicos como el agua, la salud, la seguridad social, la educación, la electricidad, el petróleo y las comunicaciones, convirtiendo a los ciudadanos en consumidores de bienes y servicios que brindan las empresas transnacionales.
Los parlamentarios advirtieron al final del encuentro que las iniciativas propuestas por Estados Unidos, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el ALCA buscan mantener la hegemonía de Estados Unidos sobre otros países estadounidenses.
“Estados Unidos quiere ganar un mercado de 800 millones de consumidores para sus empresas y consolidar el flujo regular de recursos desde el continente hacia su propio territorio”, argumentaron.





