Miles de bolivianos marchan hacia la capital para protestar por una serie de reformas neoliberales propuestas por el gobierno. Los manifestantes indígenas y campesinos han estado caminando durante casi un mes, comenzando en la cuenca del Amazonas y serpenteando cientos de millas hasta la capital, La Paz. Son hombres y mujeres, niños y abuelos. Exigen que el gobierno abandone las reformas constitucionales que, según ellos, aumentarán la desigualdad y amenazarán sus medios de vida.
Las reformas gubernamentales fueron redactadas por un grupo de burócratas de élite en consulta con el Banco Interamericano de Desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Banco Mundial. Las reformas allanan el camino para la desregulación económica al eliminar partes clave de la constitución boliviana. Los artículos que se eliminarán incluyen el respeto a las tierras públicas, la preservación del patrimonio cultural y el fomento de la independencia económica nacional.
Se espera que los manifestantes bolivianos lleguen a la capital dentro de las próximas 24 horas. Pretenden acampar en La Paz hasta que el gobierno acepte patrocinar una asamblea democrática para analizar y proponer sus propias reformas constitucionales.
Mientras tanto, crece la preocupación de que el gobierno tome medidas enérgicas contra los manifestantes como lo hizo hace dos años durante las guerras del agua en Cochabamba. Cuando Bechtel Corporation privatizó la industria del agua y duplicó y triplicó los precios del agua, estallaron protestas en toda la ciudad. El gobierno respondió disparando contra sus ciudadanos, matando a un manifestante e hiriendo a cientos más.
Invitada:
Derrick Hindery, Coordinador de Bolivia, Amazon Watch. Está a punto de completar su doctorado en Geografía en UCLA.






